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miércoles, 1 de julio de 2015

El cómic independiente en Medellín: los trazos de una generación

Los cómics, historietas y tiras cómicas nos divierten a todos. Pero este mundo es muchísimo más rico que un par de chistes al final del periódico.

Reportaje original para MDE Ciudad Inteligente.


ESTAMOS VIVIENDO LA SEGUNDA EDAD DORADA DEL CÓMIC: de unos años para acá se han venido publicado obras tan calidosas, que han puesto las historietas al mismo nivel de las bellas artes y la literatura.

En Medellín hay una escena importante: lectores, libros, sitios web, comunidades, eventos, autores y algunos negocios.

El cómic es tan versátil como el cine y en Medellín hay para todos los gustos: están los aficionados al manga y el cosplay japonés, los seguidores de las grandes historias de superhéroes, y los autores experimentales, herederos del cómic independiente de hispanoamérica y Estados Unidos.


El nacimiento de una estrella

¿Estamos viendo nacer una industria del cómic paisa, o al menos colombiana, con identidad propia? ¿Se podrá algún día vivir de esto?

Hablamos con 4 personas que tienen un papel (y una pluma) destacada en el medio del cómic local, para conocer su opinión:

  • Johny Benjumea, “Joni B”: artista, profesor de artes visuales, autor del libro Parque del Poblado y del blog Podría ser que sí.

“Joni B” es de San Carlos, Antioquia, ha publicado libros de cómic como “Maldito planeta azul”y “Parque del Poblado”.

“Fin de semana”, un cómic de Joni B en su blog “Podría ser que sí”.
“Machos”, un cómic de Joni B en su blog “Podría ser que sí”.


El cómic en Medellín

Pablo Pérez (Altais) dice que en ciudades como Medellín, Bogotá, Cali, Manizales y Pereira, sí hay una escena del cómic sana y en crecimiento.

“Los autores están explorando el relato autobiográfico, pero nos faltan espacios para contar historias. Si hablamos de industria editorial, la escena es adolescente. El mercado son los amigos y los conocidos”.

Daniel Jiménez, director de la Revista Larva, dice que la escena es incipiente pero que hace 10 años ni siquiera existía. Había lectores y autores, pero no un ecosistema como el de hoy.

“El reto es atraer nuevos lectores además de los que ya son apasionados por el cómic. También crear obras contundentes y ambiciosas, que aprovechen todo el potencial del lenguaje del cómic para resonar con el público”.


¿Sí hay público para nuestros cómics?

“Hay pocas cifras y estudios, son más las especulaciones, el ensayo y error”, dice Daniel Jiménez, director del festival Entreviñetas (que realizó más de 80 eventos en 3 ciudades el año pasado).

Altais, por su parte, dice que en la ciudad hay gente dispuesta pagar 20 mil pesos por una historieta gringa, pero no comprarían el fanzine de un autor local que vale la mitad. “Quizás a los autores nos falta pensar en términos de producto, de crear una experiencia, porque el cómic también es una forma de entretenimiento”.

El público es complicado en toda Colombia, pero sobretodo en Medellín, dice Álvaro Vélez (Truchafrita). “Acá un libro en 10 mil pesos es muy caro, cuando en Bogotá los libreros dicen que le subamos”. Johny Benjumea (Joni B), concuerda: “aquí no estamos tan dispuestos a pagar por un cómic, siempre buscamos lo regalado”.



Pablo Pérez firma como “Altais” sus trabajos como dibujante de cómics. En su blogPeriodista Ilustrado reúne sus trabajos de narrativa e ilustración.


“Bienvenidos a la tierra del café”, una caricatura de Altais en su blog “Periodista Ilustrado”.

“Hacer una historieta”, un cómic de Altais en su blog “Periodista Ilustrado”.


La batalla de las plataformas

Hoy podemos encontrar cómics en periódicos, revistas, fanzines, libros de pasta dura,ezines (fanzine digital), blogs y librerías virtuales.

Altais, por ejemplo, lee y publica en digital “en Medellín hay mucha gente leyendo cómics de Estados Unidos y Japón en Internet. Yo descargo muchos en .pdf y los leo en mi celular o mi portátil. Por eso todo mi trabajo también está en línea”.

Pero también se hacen esfuerzos por imprimir cómics. Robot, por ejemplo, es la editorial que co-fundaron Truchafrita, Joni B, y otros más. “Nuestros libros se pueden conseguir en Medellín en las librerías Palinuro, Ex-libris y Grammata, y en Bogotá con la distribuidora La Diligencia.

“El lector de cómic -dice Daniel Jiménez- no se queda en una sola plataforma: esomnívoro. En Colombia, los espacios alternativos han sido más generosas para los autores ya que el terreno más tradicional renegó durante muchos años del cómic. Hay más caras en fanzines y en internet”.


Un cómic con verraquera

Para el director de la Revista Larva, Daniel Jiménez, el autor de cómic se encuentra hoy en un cruce de caminos y referencias. “Como el reto no es solo gráfico, sino también narrativo, hay que valerse de referentes en la literatura, el cine, la música, las artes visuales y el diseño”.

“Algunos recogen abiertamente las influencias del cómic extranjero para contar historias de acción, superhéroes y ficción científica. Otros, aunque también se alimentan de esos referentes, se atreven a experimentar un poco. Un tercer grupo es abiertamente experimental y crea un estilo personalísimo, más concentrado en la historia que en la espectacularidad de la imagen.

Todos esas apuestas son válidas y hacen su aporte en la consolidación de una escena del cómic con dibujantes, autores y lectores. “Pero yo me atrevo -dice Daniel- a afirmar que el último grupo ha logrado las transformaciones más importantes en el cómic colombiano (y mundial) en los últimos años”.

Álvaro Vélez es historiador, da clases en la Universidad de Antioquia y le encanta dibujar cómics, además lleva más de 20 años haciéndolo. Firma como Truchafrita.

“Otro cómic listo”, un cómic de Truchafrita en su sitio web.


“Detective Muñoz contra medio país”, un cómic de Truchafrita en su sitio web.


¿Vamos para una industria cultural del cómic?

En nuestro país hay autores destacados, para la muestra:


Sin embargo hay un limitado desarrollo de negocios en torno a este mercado. Uno de los proyectos más destacados en Medellín es la Editorial Robot, que ha publicado autores de cómic independiente, ilustración y libros-álbum (los que los niños usan para aprender a leer, pero que también le encantan a los adultos).

Robot empezó a editar libros que se fueron vendiendo bien. “En esa época no tuvimos en cuenta que la distribución es muy costosa (más de la mitad de los costos de la editorial). Vendimos libros en 15 mil pesos, que teniendo en cuenta la distribución deberíamos haberlo cobrado 10 mil pesos más caro”.

“Los libros se venden -dice Truchafrita por su parte-, alcanza para financiar la edición de otro libro. Editamos 2 o 3 libros al año, y nuestro catálogo es de 30 títulos, con tirajes de mil ejemplares. Otras editoriales, con más gente y más capital podrían hacer todos esos títulos en un solo año”.


Pablo Pérez “Altais” tiene una gran colección de cómics en formato digital, para ver en su celular móvil o portátil.

Revistas que acogen al cómic colombiano, algunas especializadas como Larva y Acme. También algunas ediciones ganadoras de becas de creación.


Ediciones especiales de cómics estadounidenses, europeos y japoneses, de la colección personal de Pablo Pérez “Altais”.

Libros de cómic editados en Colombia (y también se coló un fanzine). Para producir estos libros y distribuírlos se necesita mayor capital.

Fanzines de autores colombianos. Este formato es más barato y el autor lo distribuye por su cuenta.


¿Para hacer cómics hay que ser buen dibujante?

El dibujo es lo que a primera vista diferencia un cómic de otros, así que la creatividad es importante: cada historia necesita una solución gráfica original.

Joni B es artista plástico y sabe emplear varias técnicas, análogas y digitales. “Es un asunto personal, cada autor trabaja a su manera: mis originales son completamente análogos, pero también se puede dibujar en papel y luego agregar color y textos en digital, o dibujar directamente en el computador”.

A sus estudiantes del Instituto Bellas Artes les dice que hay que dibujar muy bien, pero sobretodo hay que ser un buen narrador.


La historia es el alma del cómic

Los cómics no son solo chistes o acción, hay toda clase de historias: de crítica social, históricas, de ciencia ficción, autobiográficas, entre otras.

Altais dice que una buena historia lo es todo. “Una cosa es la historia y otra la solución gráfica: es más importante lo primero”. Como lectores es probable que aceptemos casi cualquier dibujo si la historia es buena y nos llama la atención, pero ni el mejor dibujante puede rescatar una mala historia.

Truchafrita, por su parte, ha editado a varios autores locales de cómic y ha sido jurado en becas de creación artística. Para él, “lo más importante es que el autor sea sincero consigo mismo. Si no, no conseguirá contar una buena historia.”

Además, recomienda hacer muchos fanzines (publicaciones a baja escala, baratas, que el mismo autor puede editar y distribuir). “Hay muchos que se queman intentando hacer un libro, en vez de hacer fanzines para aprender a escribir, a dibujar, a usar programas de diseño, a editar una publicación y distribuirla”.

“La distancia entre extraños” es un libro de ilustración de Mónica Naranjo Uribe, publicado por la Editorial Robot de Medellín.


“El cuy Jacobo y el tesoro Quillacinga” es un cómic del autor Ivanquio.


“Luto rosa” es un cómic de Pablo Marín Ángel (El señor Juanito), publicado por la Editorial Robot de Medellín.


“MEH” es un cómic de Lina Moreno, es su trabajo de grado en artes de la Universidad Nacional.


Una nube de moscas es un cómic de la autora MRZ.
Raquel y el fin del mundo es un cómic de Mariana Gil Ríos, publicado por la Editorial Robot de Medellín.

“Pecas” es un cómic (más cercano a los álbumes ilusterados para niños) del autor Jim Pluk.


¿Cómo me vuelvo un historietista fanzinero?

Hay muchas formas de trabajar, no hay fórmulas únicas. Tampoco hay que desesperarse: concéntrate en tu historia y tus dibujos. Haz un fanzine o varios. Destrúyelos. Crea un blog. Escucha las críticas. ¡No hay afán!

Los cómics en Medellín se suelen hacer en 3 escenarios: como trabajos de grado, como proyectos ganadores de una beca a la creación del Municipio, la Gobernación o el Ministerio de Cultura, o como afición, por el disfrute de crear tus propias historietas.
  • Trabajo de grado: desarrolla una propuesta sólida, con una buena historia y una propuesta gráfica coherente. Trata de publicar el resultado en la web o a través de editoriales especializadas, para que tu trabajo no se quede archivado.
  • Proyecto ganador de una beca: preséntate con seudónimo y un buen proyecto, un proyecto ganador. No hay que inventarse algo a una semana del cierre, mejor trabaja todo el año y muestra una obra adelantada. Anticipa las preguntas del jurado y asesórate con gente que también haya ganado.
  • Afición: dibuja y cuenta historias en cualquier momento del día. Publica en un blog o en fanzines. Para tener solvencia económica explora la docencia, el periodismo, la ilustración y la comunicación freelance.

¿Vivirás de esto en el futuro?

“Para hablar de industria cultural -concluye Truchafrita-, hay que editar más autores, tener más catálogo y llegarle a más públicos, también vender más y hacer más distribución. Esto es un negocio: hay que reunirse con clientes, hacer contactos, llevar la contabilidad, pagar una sede. Eso muy importante, pero hay que dejar tiempo para dibujar, que es lo que más nos gusta.

Hablar industrias culturales es hablar de emprendimiento y negocios. A muchos artistas puede no gustarles, y no se trata de volverse comerciante, sino de explorar proyectos junto a gente con perfil emprendedor. Hoy en día, el arte y las historias son una fuente más de desarrollo económico, que algunos saben aprovechar para contar historias de calidad a todo el mundo.


Los retratos de Álvaro Vélez "Truchafrita" y Johny Benjumea "Joni B", que fueron cedidos por ellos mismos, las demás fotos son mías.

miércoles, 20 de mayo de 2015

¿Cómo será Medellín cuando los carros se manejen solos?

Imagínate cómo sería Medellín con apenas el 10 por ciento de los vehículos que tenemos hoy, cómo sería si todos los parqueaderos de la ciudad se conviertieran en parques, si no existieran los trancones, ni el humo, ni el ruido…

Reportaje original para MDE Ciudad Inteligente.
Ilustración: David Jiménez.


CÓMO SERÍA NUESTRA CIUDAD si comprar un carro no fuera el sueño de muchos (ya sea por comodidad, practicidad o costos) porque hay servicios de transporte inteligentes, más fáciles de usar, más rápidos y más baratos.

Un día te levantas y te alistas para salir. Ya no tienes carro, pero pides uno que se maneja solo a través de una aplicación del celular. Esperas un minuto y aparece el carrito, que va con otro pasajero. Los dos tienen una ruta parecida así que la aplicación los junta para optimizar espacio en la vía, tiempos y costos. En menos de 20 minutos estás en tu destino y te costó menos que un taxi.

Ese podía ser el futuro (no muy lejano) de la movilidad urbana, donde los sistemas públicos integrados, los servicios de información en tiempo real y los carros que se manejan solos serían cosas de todos los días.


¿Cómo sería una ciudad donde los carros se manejan solos?

Los vehículos con navegación autónoma (en inglés self-driving o driverless cars) están siendo perfeccionados por compañías como Google y Apple. El modelo que proyectan se basa en carros eléctricos que la gente no conduce ni compra, sino que los usa solo cuando lo necesite: como un taxi, pero sin conductor y con la posibilidad de compartir. Serían compañías especializadas (públicas, privadas o mixtas) quienes comprarían este tipo de carros y ofrecerían su servicio.

  • Si en nuestra ciudad se implementan con éxito los carros que se manejan solos:
  • Se reduciría el número total de carros.
  • Se reduciría la congestión vehicular.
  • Se reducirían los tiempos de espera y de recorrido.
  • Se reducirían los espacios destinados al parqueo.
  • Se crearía más espacio público.
  • Se reducirían las emisiones de CO2 asociadas al transporte urbano.
  • Se mejoraría la seguridad en las vías.

Pero…

  • Se perderían empleos asociados al transporte de pasajeros.
  • Las industrias automotriz, de seguros y de servicios post-venta podrían verse afectadas y colapsar.
  • Surgirían nuevas industrias: empresas como Tesla Motors, Google, Apple y Uber (este última ha sido fuertemente criticado algunos taxistas, pues ven amenazada su forma de sustento) están explorando y señalando el camino que podría tomar el transporte urbano de pasajeros.

Al menos eso es lo dice un informe del Foro Internacional del Transporte, para el cual se realizaron simulaciones computarizadas de la movilidad en Lisboa, Portugal. Según el informe, combinando el transporte masivo con TaxiBots (carros autónomos colectivos) y AutoBots (carros autónomos individuales) se puede reducir el número total de vehículos hasta en 90 por ciento. Habría un 20 por ciento menos estacionamiento en plena vía y un 80 por ciento menos parqueaderos en casas, edificios y sitios públicos.

Un estudio de la Universidad de Columbia señala que 9,000 carros autónomos podría reemplazar todos los taxis de Nueva York, con un tiempo de espera de 36 segundos y un costo de un dólar por cada 3 kilómetros de recorrido. Foto: Google Self-Driving Car Project.


¿Cambiar mi carrito por un robot compartido?

Digamos la verdad: muchos tenemos un carro que usamos más bien poco. La gran mayoría del tiempo el carro se la pasa parqueado en la casa, en el trabajo o en las calles (aportando a la congestión vial). Expertos de Morgan Stanley Research estiman que un carro particular pasa el 90 por ciento del tiempo estacionando, literalmente haciendo bulto.

Y aunque solo necesitamos el carro una décima parte del tiempo, asumimos los altos costos de tener un carro particular: combustible, mantenimiento, SOAT, revisión técnico-mecánica, semaforización, peajes y cumplir el pico y placa, etc.

Con la aparición de vehículos eléctricos con navegación autónoma, además de plataformas digitales para atender la demanda de transporte urbano, se podría optimizar la movilidad de nuestras ciudades y desestimular la compra y tenencia de vehículos.


El futuro está cerca, a menos que…

Hay quienes prevén un futuro donde las personas no pensarán en comprar carros, pues habrá servicios eficientes, baratos y cómodos para compartir uno. Y puede ser más pronto de lo que piensas: tanto Chris Urmson de Google como Elon Musk de Tesla Motors esperan que estas tecnologías sean masificadas en un plazo de una o dos décadas.

Pero no todo sería tan fácil: expertos de Morgan Stanley Research prevén grandes retos para la adopción de estas tecnologías, como la aceptación real de los usuarios, los costos de la transición tecnológica, la confiabilidad y seguridad del servicio, las legislaciones locales, el parque automotor existente y el desarrollo de software y contenidos digitales complementarios.


La movilidad en Medellín
El tráfico del área metropolitana se ha congestionado tanto que hoy tenemos más de 1 millón 180 mil vehículos en nuestras calles y las cifras muestran que seguimos comprando más y más. Pero la tendencia mundial es a rediseñar las ciudades a la medida de la gente y no a la medida de los carros. Para eso se proponen otras soluciones de movilidad, donde las nuevas tecnologías juegan un papel muy importante.

Los expertos coinciden en que la movilidad de las ciudades no puede estar basada en el carro particular, sino en sistemas de transporte multimodales, cuya columna vertebral serían los sistemas públicos masivos.

Gilles Vesco, promotor de políticas de movilidad sostenible en la ciudad de Lyon, asegura que los servicios de información digital son el 50 por ciento del éxito de las reformas en movilidad urbana. Imagen: ITF “Cómo cambiaría la movilidad urbana con los carros autónomos compartidos”.


Que el futuro de la movilidad no te coja dormido

Lo cierto es que los grandes cambios en la movilidad urbana están más cerca de lo que parece. Las nuevas tecnologías (energías renovables, inteligencia artificial, georeferenciación y big-data en tiempo real) pueden generar un gran impacto al optimizar el transporte urbano y cuidar el medio ambiente.

En nuestro caso, sería muy importante reconocer que los flujos de movilidad están por encima de las políticas de un solo municipio, así que nuestras estrategias de movilidad necesitan la coordinación de todos los actores del área metropolitana. Falta ver lo que pasará en este valle, que va a ser ejemplo de las innovaciones urbanas que seguirán en todo el país.

domingo, 12 de abril de 2015

Conoce a los últimos “santos de bus” y a quienes los fabrican

Los santos y los demás avisos de bus son una expresión artística popular y un nicho de mercado para empresas de la industria gráfica, que está en vía de extinción por razones culturales y económicas como la secularización de la cultura (cada vez menos gente practica la religión católica) y la homogenización de los servicios públicos (los buses son cada vez más iguales unos de otros).

Reportaje original para MDE Ciudad Inteligente.

Federico Acosta lleva 33 años manejando bus. "Todos tenemos un santo de devoción, el mío es San Judas Tadeo: a mí me curó de la columna y también a un hijo que se estaba quedando ciego".

Felipe Pérez "Pipe Avisos" se dedica a diseñar e instalar toda clase de avisos y decoraciones para vehículos den Valle de Aburrá, el oriente antioqueño y hasta de la capital.

"Pipe Avisos" lleva más de 18 años trabajando con buses. "Hacemos los santos, el nombre de las rutas, la decoración, mejor dicho, todo lo que necesite".

"Pipe Avisos" empezó a trabajar con materiales reflectivos para darle un factor diferenciador a su empresa, pero hoy también los buscan para mejorar la seguridad en condiciones de poca luz.

Los diseños de "Pipe Avisos" son especialmente llamativos: aquí nos muestra a la Virgen del Carmen, pero también instala paisajes, tribales y hasta héroes nórdicos.

El trabajo de impresión es bastante tecnificado: esta impresora digital funciona con la técnica inject, pero también hay láser, ófset y muchas más.

Édison Álvarez de "Alta Impresión" lamina un impreso de gran formato, para fijar las tintas y protegerlas de la interperie.


HOY TODAVÍA ALGUNAS RUTAS de Robledo e Itagüí parecen museos rodantes que llevan a cuestas a santos, animales, tribales, paisajes de Canadá y urbes de Estados Unidos, además del pueblo natal del conductor.

Para documentar la cultura popular de nuestra época y resaltar el ingenio y perseverancia de emprendedores como Pipe, Óscar y Édison (que dejan bien claro que hay que ganarse el pan con el sudor de la frente) presentamos una pequeña muestra de la riqueza gráfica de los buses del Valle de Aburrá.


El Divino Niño y los demás avisos de este bus fueron diseñados por Felipe Pérez de “Pipe Avisos”.

Un escapulario del Divino Niño al lado del asiento y un Sagrado Corazón en el vidrio que está detrás del conductor, en el llamado “tapamosas”.

Los buses “personalizados” son cada vez más difíciles de encontrar, pues las empresas buscan la uniformidad de su flota.


Con el sudor de la frente

La industria de diseño, impresión e instalación de piezas gráficas para buses (y otros nichos de la comunicación gráfica a gran formato) tiene cierto nivel de desarrollo en la ciudad.

Felipe Pérez, fundador de “Pipe Avisos” lleva 18 años en este negocio. Vive en Belencito y trabaja con otros 2 compañeros que encuentran una opción laboral junto a él, no sólo en los buses, sino también en ambulancias, transporte de alimentos, y toda clase de negocios que necesitan comunicación gráfica. El hijo menor de Pipe, Santiago, heredó esa pasión por el diseño. Dibuja bastante bien, aunque sueña con ser futbolista.

Mientras Pipe se encarga de las relaciones públicas, el diseño y la instalación, alguien debe ocuparse de la delicada impresión a gran formato. Ahí entran en escena empresas como “Alta Impresión”, ubicada en el sector “El Huevo” del centro de la ciudad, y donde laboran Óscar Mesa, Édison Álvarez y 3 compañeros más.


Tres imágenes de la virgen poco comunes: la mayoría son de la Virgen del Carmen, la de Guadalupe y María Auxiliadora.

A la izquierda San Judas Tadeo, el santo del conductor Federico Acosta; en el centro el Arcángel Miguel y a la derecha San Francisco de Asís.

A la izquierda la anunciación del Arcángel Gabriel. En el centro y la derecha la pasión de Jesús.


El negocio de los avisos para buses
En Medellín hay varias empresas que prestan el servicio de diseño e instalación de avisos de bus. Hacer todo lo que tiene que ver con imagen y comunicación gráfica en buses: estampas, adornos, guías de ruta, señalización reglamentaria y de seguridad.

Gran parte de sus clientes son 40 empresas de transporte colectivo que cubren 113 rutas con 3.730 buses matriculados en la Secretaría de Movilidad de Medellín. Las cifras dicen que cada día tenemos más carros y motos, pero menos buses. En 2 años el número de buses podría reducirse a la mitad.

Esto limita bastante el mercado de los avisos para buses, aunque también hay otros factores como la innovación tecnológica, pues ya muchos avisos se reemplazan por tableros electrónicos.


El frente, los costados, las ventanas, las puertas y la parte trasera del bus se tratan como a un lienzo. Por lo general, el que tiene una imagen, tiene muchas más.

A la derecha una virgen en la ventanita debajo del retrovisor del bus; en el centro una Virgen del Carmen acompañada de una tractomula (los diseños santo-vehículo son bastante populares) y a la derecha una virgen en el vidrio que está detrás del conductor llamado “tapamosas”.


Todo artista pone su sello

Poner un aviso en un bus puede costar 50 mil pesos, pero decorarlo de arriba a abajo puede llegar a costar más de 1 millón. Sin embargo, “este negocio viene decayendo y va a decaer, así que estamos buscando otros vehículos y empresas que también necesitan avisos”, dice el fundador de la empresa Pipe Avisos.

Por ejemplo, se está usando mucho la idea de “forrar” todo un bus con la imagen publicitaria de algunas marcas que encuentran la oportunidad de posicionarse a través de las rutas de bus que recorren toda la ciudad.

Mientras tanto, estás empresas siguen poniendo su “sello” en los buses que decoran con sus diseños. Así lo hace Pipe Avisos, Avisos Chalo, Avisos Kaspy y Fermón Avisos, entre otros.


Además de los avisos y afiches que van pegados en alguna superficie del bus, se pueden encontrar estatuillas, pirámides, amuletos, esferas y toda clase de objetos decorativos.

En este bus había un verdadero altar: dos imágenes del Arcángel Miguel, María Auxiliadora y otras dos devociones de la virgen, San José que “enseña a trabajar”, el ángel de la guarda y el Sagrado Corazón de Cristo.


Los santos de bus

Durante siglos “el santo” fue modelo del individuo virtuoso, y las imágenes el mejor método para difundir su ejemplo entre la población menos ilustrada. Esto empezó a cambiar con la reforma protestante y la secularización de la cultura occidental.

Las imágenes religiosas tienen un gran capítulo en la historia del arte y la cultura popular. En todos los lugares en donde se desarrollo la religión católica se podía encontrar, por ejemplo, un Sagrado Corazón donde hoy en día hay imágenes de futbolistas, modelos y estrellas de televisión.

Pero todavía hoy, algunas personas rezan o se echan la bendición al emprender un viaje o al pasar cerca de un altar religioso.

En últimas, se trata del potencial comunicativo de las imágenes, símbolos, letras, colores y espacios vacíos. El lenguaje visual tiene un inmenso poder para expresar ideas y fijarlas en nuestra memoria.

martes, 15 de noviembre de 2011

El oficio de la tierra

Hace tan sólo unos días, en el último del mes de octubre, nació en Filipinas Danica Camacho, una bebé igual a cualquier otro, igual a los más de 50 que nacen en la India cada minuto, igual a usted y a mí hace unos años: desvalidos, frágiles y hambrientos. Sin embargo, Danica es mundialmente famosa y lo único que hizo fue nacer.

LA BEBÉ FILIPINA ES FAMOSA porque Naciones Unidas la certificó el día de su nacimiento como el ser humano número 7 mil millones. 
La cifra resulta increíble si se considera que en 1804 éramos sólo un millar de millones y que en 1999 la ONU contó en Bosnia Herzegovina al ser humano 6 mil millones, es decir, en la Tierra hay mil millones de personas más que hace 12 años.

El crecimiento demográfico nos alerta sobre la importancia de pensar en el equilibrio del Planeta mismo, pues somos un mar humano que está devorando sin compasión todos los recursos naturales.

Esto es aún más preocupante si se sabe que el mayor crecimiento de población se ha concentrado en los países más pobres, lo que dificulta la erradicación de la pobreza, y que un 48% de la población mundial vive con menos de dos dólares al día.

Así pues, somos muchos y repartimos mal lo que tenemos. El principal problema parece ser alimentario. Según cifras de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), en 2007 había 923 millones de personas con hambre crónica en el mundo, cifra que se concentraba en Asia y el África subsahariana.

Sin embargo, no hay que ir muy lejos. En Colombia, según la Unicef, mueren 5 mil niños al año por causas relacionadas con la desnutrición.

Todo esto parece ser una tragedia inevitable, propia de un país con graves problemas de desigualdad, pobreza y hambre que pueden rastrearse hasta las mismas raíces del conflicto. El reparto desigual de la tierra y una ruralidad olvidada por las élites políticas son hoy los mismos obstáculos que enfrentan Colombia y el mundo entero frente al problema de la alimentación.

Frente a un oscuro panorama, las oportunidades para nuestro país son inimaginables. Una posición geoespacial en el corazón del trópico, la variedad de pisos térmicos y climas, la abundancia de recursos hídricos y la fertilidad de los suelos hacen de Colombia una potencial despensa alimentaria de la humanidad.

Según la FAO, las necesidades alimentarias podrían incrementarse en un 70% para el año 2050. Si esta demanda no es suplida de una forma sostenible y equitativa, no se puede esperar más que conflictos, como en nuestros días.
Frente a esto, nuestro país, que tiene la potencialidad de una producción agrícola privilegiada en el mundo, no puede dudar la conveniencia de plantear una política agraria de largo alcance.

A principios de octubre, el congreso de los Estados Unidos ratificó el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia. El sector agrario se verá profundamente afectado, aunque de manera desigual: por ejemplo, las frutas y hortalizas se beneficiarán, mientras que los cereales sufrirán una fuerte competencia.

Estos y otros efectos complejos del TLC con Estados Unidos son de gran importancia en una política agraria de largo aliento en nuestro país. Sin embargo, pensar en un modelo de económico basado en la producción alimentaria no suena tan descabellado después de todo. 
Aún más, sugiere la resolución del problema estructural del conflicto colombiano: una ruralidad olvidada y hasta despreciada por la sociedad y, sobre todo, por un Estado que la dejó a merced de grupos armados ilegales y el narcotráfico.

El agro colombiano podría generar miles de empleos formales y una retribución inmensa en términos sociales para el país y para el mundo.

Puede sonar exagerado, pero el país necesita con urgencia pensar en el asunto de la tierra, con miras a una comunidad global sostenible y sin hambre. Rescatar el oficio de la tierra, uno digno y reconocido por todos como fundamental, es indispensable en los días en que los seres humanos alcanzamos los 7 mil millones.